Wednesday 13, Dec 2017

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¡Viviendo juntos, todo es mejor!

Y se casaron y fueron muy felices. ¿Le suena? Esta frase con la que terminan tantos cuentos de niños parece a estas alturas del partido algo difícil de vivenciar. La realidad indica que cada día se llevan a cabo más divorcios. Según datos del Registro Civil, la mayoría de las parejas se casa entre los 26 y 27 años y se divorcia entre los 36 y 41, entregando una estadística poco alentadora: gran parte de las parejas no supera los 15 años de matrimonio, siendo la infidelidad y los problemas económicos las principales causas de los quiebres. El sicólogo especialista en parejas de Vidaintegra, Fernando Marchant, nos entrega algunas claves para lograr una relación saludable y no morir en el intento.

Para el profesional, estamos frente a una crisis, pero que se puede convertir en una hermosa experiencia con un poco de esfuerzo y ganas. “La vida de la pareja no es fácil, y pasa por distintas etapas. El inicio, por ejemplo, es muy amoroso, pero cuando pasa esta primera fase más química y hormonal, cada uno comienza a mostrarse tal cual es. Y ahí comienzan los problemas de índole sexual, de familia o de dinero”, indica.

“Si tú entrevistas a personas casadas, más del 90% va a reconocer que ha estado harto de la relación de pareja. De ahí que aparecen conflictos como la infidelidad o el doble estándar, matrimonios donde cada uno hace una vida aparte a pesar de que están juntos, sólo para aparentar, o bien, termina la relación”, explica el profesional. Y las cifras lo avalan, ya que en 2010 por cada 100 parejas que se casaron, 82 se estaban divorciando.

Hablar y escuchar
Uno de los motivos más importantes contabilizados que provoca las separaciones,  es “la falta de comunicación. Hoy las parejas no tienen espacios para el amor, de intimidad o de actividades en común que los hagan felices. Es muy habitual que al llegar a la casa se lleven la bandeja a la pieza y coman frente al televisor o al computador. Además, muchas veces cuando uno de los dos comienza a expresar sus sentimientos o lo que piensa, y no es lo que el otro quiere escuchar, esa persona se cierra y ya no quiere conversar. Eso afecta mucho la relación”.

El ritmo de vida tampoco ayuda. “Hombres y mujeres están sometidos a mucho estrés, están trabajando demasiado para lograr una buena situación económica. La alimentación tampoco es buena, ya que estamos consumiendo mucha comida chatarra y se están dejando de lado elementos importantes como la vitamina E, presente en las frutas y verduras, que ayudan a tener una libido normal”, explica el sicólogo. “La disminución del deseo sexual es uno de los resultados de esta vida tan estresante, lo que se traduce también en problemas de pareja, ya que la sexualidad es una parte vital en la relación, darse esos espacios de amor y afectividad. Si esta área está coja, la relación entera tambalea. Si no hay comunicación sucede lo mismo”. 

¡Un poco de imaginación!
Pero no todo es tan malo. Hay pequeñas acciones diarias que pueden ayudar a revitalizar una relación y mantenerla saludable en el tiempo. “La idea es salir del trabajo y llegar a la casa con una predisposición distinta, dejando el trabajo atrás, y darse el tiempo para lo cotidiano, ya sea salir en pareja, ir a comer o bailar, o ir a la feria. No se necesita tener dinero, sino que la intención de querer hacer las cosas. Se requiere imaginación y creatividad. Una buena idea es mejorar nuestro espacio íntimo, convertirlo en un lugar sagrado, que haya una bonita decoración, con aromas cautivantes, colores, y ojalá dejar ese lugar exclusivamente para el amor”.

Ser padres y además estar en pareja es un desafío mayor. El sicólogo comenta que muchas veces “las mujeres, cuando tienen un hijo, se dedican únicamente al rol de mamá y nada más, dejando fuera a la pareja. Incluso hay matrimonios que no salen solos durante años, y es importante darse esos espacios”. Salir en pareja de vez en cuando; vacaciones con la familia pero también esa ‘segunda luna de miel’, en la que los abuelos pueden hacerse cargo de los niños, son buenas opciones. Lo importante, indica, es llegar a consensos y sentirse cómodos con las decisiones; así como democratizar las tareas del hogar y compartir las responsabilidades y quehaceres.

Tiempo personal
Tener tiempo para uno, independiente de la pareja, también es de gran relevancia. “La relación está basada en la confianza, y es muy importante que ambos tengan sus espacios personales, salir con sus amigos y tener pasatiempos. Es bueno compartir aficiones y actividades como la música, las salidas, la lectura, pero no es necesario que confluyan en todo, ni que tengan los mismos amigos ni hagan todo juntos. Hay que tener creatividad, madurez y honestidad para que una relación ande bien”, señala el sicólogo.

Finalmente, para el especialista, lo más importante es “no poner demasiadas expectativas en el otro ni querer cambiarlo. Nuestra pareja tendrá cosas que no necesariamente nos van a gustar del todo, pero no podemos vivir creyendo que la vamos a cambiar. Aunque suene extraño, lo mejor es no esperar cosas que no van a suceder. Amar hoy a quien tengo a mi lado y no pensar en si lo voy a querer en diez años más. Vivir el día a día con intensidad es el mejor consejo”.
 

Tips para tener una relación de pareja saludable

  • Compartir actividades cotidianas.
  • Basar la relación en la confianza.
  • Tener espacios de esparcimiento personal.
  • La pieza matrimonial debiera ser un lugar para el amor, no para trabajar o que la utilice toda la familia. 
  • Darse tiempo para la pareja y para los hijos, no sobreponer un rol sobre otro.
  • Conversar sin temor a escuchar lo que tal vez no queremos oír.
  • Amar al otro con sus defectos y virtudes, sin esperar que la pareja sea como nosotros queramos.
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