Thursday 25, Apr 2019

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¿Quién le teme a Virginia Woolf?

 

Presentación

El título de esta columna probablemente llame la atención de los lectores porque se trata de una pregunta que funge como título, el cual, además, es atemorizante y amenazante: “¿quién le teme?; en segundo lugar, “a Virginia Woolf”, por qué Virginia Woolf. Empecemos por hablar de esta columna tan particular, aquí se pretende abordar e indagar en la cultura actual falogocéntrica, como la denominaron –cada uno en distintos momentos y con matices– el filósofo francés Jacques Derrida (1930-2004) y su compatriota, el psicoanalista Jacques Lacan (1901-1981), término que referencia el privilegio de lo masculino en la construcción del significado. La resolución es impactante: la mujer es “significante (inestable)”, mientras que el varón es “significado” en un sistema en el que el “falo” representa todas las manifestaciones posibles del poder. Este espacio no pretende ser bandera del movimiento feminista, pero sí pretende escudriñar en los oscuros sótanos socioculturales que hacen ver –otorguemos el beneficio de la duda– como sujeto subalterno a las mujeres.

Aunque parezca imposible, el siglo XXI sigue manejando la misma filosofía patriarcal de la Edad Oscura, pasando por la Edad Media hasta llegar a la terrible y conservadora época victoriana. Pareciera que “desde siempre” las mujeres han sido subalternas, sólo que ahora llevan pantalones, y digo “llevan” porque en mi condición de mujer no asumo la escritura de este espacio como mujer subalterna, si no sería imposible escribir acá, además, y con el permiso de ustedes queridos lectores, lo hago en primera persona. Este espacio indaga en los problemas de género. Su aporte apuntala hacia la necesidad de revisar las representaciones que se hacen de la mujer –y de ciertos comportamientos de ésta– en los espacios políticos, sociales, familiares e íntimos, en fin, en la cultura. ¿Por qué honrar a la intelectual británica Virginia Woolf al tomar su figura como título de este espacio? Es simple, por su arrolladora influencia en los estudios de género y por ser una de esas pocas mujeres extraordinarias que nos legó el siglo pasado.

Ahora bien, la influencia de Virginia Woolf alcanzó todos los escenarios, así en 1962 el dramaturgo estadounidense Edward Albee, escribió su controvertida obra de teatro ¿Quién le teme a Virginia Woolf?, que no trata de la escritora ciertamente, pero que la convierte en un arquetipo de mujer moderna que lucha contra el dominio asfixiante del patriarcado. La obra llegó al cine en 1966 haciendo aún más célebre a la ya icónica Elizabeth Taylor. De manera que esta columna está especialmente dedicada a todas las “Virginias” del mundo, a esa voz interior que grita pero que en la apariencia nada dice. Claro, en esta presentación sería muy inapropiado no recordar a Virginia Woolf y/o presentarla a quienes no la conocen, por ello, a continuación una breve biografía de la escritora.  

 

Breve biografía

Virginia Woolf nació en Londres, Inglaterra, el 25 de enero de 1882 y murió Sussex, también en Inglaterra, el 28 de marzo de 1941 cuando tomó la lamentable decisión de suicidarse. Durante el período de entreguerras, Woolf fue una figura significativa en la sociedad literaria de Londres y un miembro del grupo intelectual de Bloomsbury. Pese a su extraordinario intelecto, Virginia no fue a la escuela, sino que tuvo una educación abierta, impartida por tutores en su casa de Hyde Park Gate. La casa estaba siempre frecuentada por artistas, literatos y políticos, en este ambiente creció. Como muestra de su temprana creatividad, a los nueve años creó un “periódico familiar” que se titulaba The Hyde Park Gate News y que distribuía entre la familia. En 1895, cuando Virginia tenía 13 años de edad, su madre Julia murió. A partir de este momento, empezó a sufrir estados anímicos depresivos que se hicieron crónicos y que con frecuencia variaban del júbilo a la tristeza, lo que hoy se conoce como “trastorno bipolar de la personalidad”, una enfermedad mental no diagnosticada en la época. En adelante toda su vida estaría marcada por este vaivén emocional, que influiría decisivamente en su obra. Con frecuencia pasaría temporadas en “casas de reposo”, eufemismo con el que se conocía a los hospitales psiquiátricos de entonces. En 1912, a pesar de sus dudas sobre el matrimonio, se casó con el economista e historiador Leonard Woolf, del que se hizo amiga durante las charlas intelectuales en Bloomsbury, y de él tomó su apellido. En 1917, ambos fundaron la célebre editorial Hogarth Press, que editaría la obra de la propia Virginia y la de otros relevantes escritores, como Katherine Mansfield o T.S. Elliot. En 1925, Virginia conoció a la escritora Vita Sackville-West, con la que trabó amistad y con la que mantuvo una relación romántica durante varios años –entre 1925 y 1929. Los biógrafos de Virginia Woolf así como los historiadores de la época victoriana, consideran que la imposibilidad de vivir su relación con Sackville-West de forma pública, agudizó su débil estado mental por lo que se suicidó en el río Ouse a los 59 años de edad.

 

Su obra, su legado

Aunque muchos no lo saben, Virginia Woolf fue una consagrada defensora de los derechos de las mujeres. La talentosa escritora aprovechó su estatus en la clase alta londinense para obtener la posibilidad de dirigirse a las autoridades en la Cámara de los Comunes, su discurso para este ente hizo temblar a la conservadora Londres victoriana, el incendiario petitorio pedía la igualdad de género. Gracias a su lucha, las mujeres lograron votar por primera vez, pero quizá uno de los logros más notables de Virginia fue conseguir que se aprobara el divorcio con la respectiva división de bienes en partes iguales, fue una reforma social que influyó fuertemente en las leyes occidentales. De su obra destaca un ensayo en particular, un documento que aún hoy es la base de los estudios de género y referencia obligada a la hora de legislar en materia de igualdad de las mujeres ante la ley, se trata de Una habitación propia.      

 

Una habitación propia

El célebre ensayo fue publicado el 24 de octubre de 1929 y se basa en dos conferencias pronunciadas en Newnham y Girton, colegios femeninos de la Universidad de Cambridge, en 1928. El ensayo recorre la historia literaria de las mujeres. En sentido práctico, el fin último de la tesis de Woolf es el de reivindicar para el género femenino la posibilidad de ser admitido en una cultura que hasta ese momento se había revelado como de uso exclusivo masculino, en una sociedad, la inglesa en el caso de la escritora, de marcado carácter patriarcal. Sin embargo, el intento más interesante del ensayo, como es característico en toda la obra de Woolf, esconde diversos matices, revela con una serie de estratagemas la intención de destruir ese lenguaje patriarcal en un ámbito literario y social. Si siglos de subordinación han relegado la figura femenina al silencio, se hace necesario, según la autora, proporcionar un espacio a una voz que represente la perspectiva femenina. El texto, que se revela especialmente intrincado, revela en cada nueva lectura una interpretación distinta. El movimiento femenino de los años sesenta y setenta del siglo XX dedicó su atención a dicho texto. Estudiosas como Jane Marcus y Elaine Showalter, han evidenciado la revolución que supone las opiniones de Woolf. Han subrayado especialmente cómo el lenguaje masculino ha tenido una gran importancia en el papel social atribuido a la mujer. El título deriva de la aseveración de Woolf de que, “una mujer debe tener dinero y una habitación propia para poder dedicarse a escribir ficción”. Este ensayo es considerado una obra maestra desde el punto de vista literario –pues es un ensayo– y desde el punto de vista social-legal, actualmente está traducido a casi todos los idiomas, con excepción de las culturas árabes, como ya se podrán imaginar. 

 

Su obra

- Fin de viaje, 1915

- Noche y día, 1919

- El cuarto de Jacob, 1922

- La señora Dalloway, 1925

- Al faro, 1927

- Orlando, 1928

- Una habitación propia, 1929

- Las olas, 1931

- Flush, 1933

- Diario de una escritora, 1931

- Carta a un joven poeta, 1931

- Los años, 1937

- Tres guineas, 1938

- Roger Fry: la biografía, 1940

- Entre actos, 1941

 

Como referente cultural

La figura de Virginia Woolf ha tenido repercusión en distintos ámbitos. En el cine es referencia en el filme ¿Quién le teme a Virginia Woolf? (1966) dirigido por Mike Nichols y protagonizada por Richard Burton y Elizabeth Taylor, quien ganó el Oscar por esta película. En 2003, Virginia Woolf aparece como personaje en la película Las horas, dirigida por Stephen Daldry y basada en la novela homónima de Michael Cunningham, la película cuenta con un elenco impresionante: Nicole Kidman, Meryl Streep, Julianne Moore y Ed Harris, gira en torno al libro de Virginia Woolf titulado La señora Dalloway. Por su interpretación de la escritora, Nicole Kidman se llevó un Oscar a la mejor actriz. En 2001 la escritora británica Helen Fielding hizo la sorprendente revelación de que basó su novela El diario de Bridget Jones en la obra vital de Virginia Woolf, su famoso personaje ‘Bridget’, según la escritora, es una “Virginia moderna tratando de adaptarse a una sociedad infame”. En 2004, la novela fue llevada al cine y tuvo éxito arrollador. En el ámbito literario e intelectual, Virginia Woolf es tema frecuente en ensayos críticos, conferencias, foros, poemas y hasta novelas. En el ámbito político-social, la escritora es fuerte inspiración del movimiento feminista, también existe un proyecto de ley en la Eurocámara, para blindar los derechos de las mujeres llamado “El factor Woolf”. Es innegable el legado intelectual y social de esta mujer extraordinaria, cuya obra es la inspiración de esta columna. ¡Bienvenidos!

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Fuentes informativas

Sitios Web  

http://es.wikipedia.org/wiki/Virginia_Woolf

http://mujeres-riot.webcindario.com/Virginia_Woolf.htm

http://es.wikipedia.org/wiki/Una_habitaci%C3%B3n_propia

http://www.ochoymedio.info/review/791/%C2%BFQui%C3%A9n-le-teme-a-Virgini...

 

Imagen

https://rosalde.wordpress.com/2013/09/

 

 

Imagen de Llovizna
Brenda Márquez

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