Wednesday 26, Jun 2019

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Para las damas más románticas, el mejor César Vallejo

 

Es difícil decidir cuál es el mejor César Vallejo, él no requiere presentación, estamos hablando de uno de los mejores poetas de la historia en lengua castellana y del que este 16 de marzo se conmemora el 124 aniversario de su nacimiento. César Vallejo representa la sutileza y el milagro de la renovación del lenguaje del amor, su pasión, su dolor, su resentimiento, su relación irreconciliable con Dios hizo del poeta del inmortal “Los heraldos negros” una leyenda que sigue cautivando los corazones de millones de seguidores alrededor del mundo. Vallejo se reconoce como el gran renovador de la nueva poesía latinoamericana, revitalizando el ya recargado modernismo que lo convirtió en un consagrado representante de la vanguardia, movimiento literario que venía arrollando desde Europa.

 

César Vallejo nació en Perú el 16 de marzo de 1892 y murió en París el 15 de abril de 1938. Francia y Perú tuvieron una conocida disputa, pues ese país europeo se negaba a la repatriación de Vallejo al que consideraba “legítimamente· francés, finalmente su esposa decidió que repose en Francia. Vallejo es considerado uno de los mayores innovadores de la poesía del siglo XX y el máximo exponente de las letras en su país natal, Perú. Es considerado uno de los mayores innovadores de la poesía del siglo XX y el máximo exponente de las letras en su país. En opinión del crítico británico Martin Seymour-Smith, Vallejo “es el más grande poeta del siglo XX en todos los idiomas”.

 

Publicó en Lima sus dos primeros poemarios: Los heraldos negros (1918), que incluye el que es probablemente su poema más famoso: “Los heraldos negros”, con poesías que si bien en el aspecto formal son todavía de filiación modernista, constituyen a la vez el comienzo de la búsqueda de una diferenciación expresiva; y Trilce (1922), obra que significa ya la creación de un lenguaje poético muy personal, coincidiendo con la irrupción del vanguardismo a nivel mundial. En 1923 dio a la prensa su primera obra narrativa: Escalas, colección de estampas y relatos, algunos ya vanguardistas. Ese mismo año partió hacia Europa, para no volver más a su patria. Hasta su muerte residió mayormente en París, con algunas breves estancias en Madrid y en otras ciudades europeas en las que estuvo de paso. Vivió del periodismo complementado con trabajos de traducción y docencia.

 

En la última etapa de su vida no publicó libros de poesía, aunque escribió una serie de poemas que aparecerían póstumamente. Sacó en cambio, libros en prosa: la novela proletaria o indigenista El tungsteno (Madrid, 1931) y el libro de crónicas Rusia en 1931 (Madrid, 1931). Por entonces escribió también su cuento más famoso Paco Yunque, que saldría a luz años después de su muerte. Sus poemas póstumos fueron agrupados en dos poemarios: Poemas humanos y España, aparta de mí este cáliz, publicados en 1939 gracias al empeño de su viuda, Georgette Vallejo. La poesía reunida en estos últimos volúmenes es de corte social, con esporádicos temas de posición ideológica y profundamente humanos. Para muchos críticos, los “poemas humanos” constituyen lo mejor de su producción poética, que lo han hecho merecedor del calificativo de “poeta universal”. Vallejo murió siendo muy joven, sólo tenía 46 años, en ese entonces no se tenía certeza de qué enfermedad extraña acabó con su vida. Oficialmente, los registros oficiales señalan que murió a causa de la reactivación de un paludismo que sufrió en la niñez, otros biógrafos aseguran que el poeta murió de sífilis, versión negada por Francia y Perú. Como sea, es difícil explicar con palabras la virtuosidad de la más hermosa poesía que haya conocido el hombre, por eso en “Y Hoy, ¿Qué leo?”, te recomendamos sumergirte en el verbo prodigioso del poeta de poetas, César Vallejo.

 

A continuación, disfruta una pequeña muestra de su arte: “Los heraldos negros”

 

Hay golpes en la vida, tan fuertes... ¡Yo no sé! 
Golpes como del odio de Dios; como si ante ellos, 
la resaca de todo lo sufrido 
se empozara en el alma... ¡Yo no sé! 

Son pocos; pero son... Abren zanjas oscuras 
en el rostro más fiero y en el lomo más fuerte. 
Serán tal vez los potros de bárbaros Atilas; 
o los heraldos negros que nos manda la Muerte. 

Son las caídas hondas de los Cristos del alma 
de alguna fe adorable que el Destino blasfema. 
Esos golpes sangrientos son las crepitaciones 
de algún pan que en la puerta del horno se nos quema. 

Y el hombre... Pobre... ¡pobre! Vuelve los ojos, como 
cuando por sobre el hombro nos llama una palmada; 
vuelve los ojos locos, y todo lo vivido 
se empoza, como charco de culpa, en la mirada. 

Hay golpes en la vida, tan fuertes... ¡Yo no sé!

Nota: Foto Cortesía Perú21

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Fuentes informativas

Sitios Web

https://es.wikipedia.org/wiki/C%C3%A9sar_Vallejo

http://historiactual.blogspot.com/2016/03/el-odio-de-dios-deciamos-ayer.html?spref=tw

http://www.poemas-del-alma.com/los-heraldos-negros.htm

 

Imagen

http://peru21.pe/espectaculos/cesar-vallejo-15-frases-poeta-123-anos-su-nacimiento-2214404

 

Compilado por el equipo de Mujeresdehoy.net

 

 

Imagen de Llovizna
Brenda Márquez

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