Wednesday 13, Dec 2017

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Doris Wells

 

Apreciados lectores, bienvenidos a su columna ¿Quién le teme a Virginia Woolf?, se preguntarán por qué el artículo de hoy lleva este nombre tan particular. Y es que Doris Wells en Venezuela es como la arepa, como la hallaca, la cachapa, el joropo y la gaita; un símbolo de “venezolanidad”. Pero por qué dedicarle la columna de hoy a esta icónica escritora, productora, guionista, dramaturga, actriz y animadora venezolana, 28 años después de su prematura muerte –tenía 47 años entonces–; bien, se la dedicamos por lo que representa en la cultura venezolana y la latinoamericana. El pasado 20 de septiembre, con sorpresa pude ver en las redes sociales el ‘hashtag’ #DorisWells, de hecho, fue tendencia en Twitter todo el día. Medios de comunicación y admiradores de todas las edades, recordaron, una vez más, a la gran señora de la actuación de Venezuela. Pero lo que más llama la atención es la manera en que se le recuerda, y es que desde la muerte de Doris Wells se abrió en Venezuela un vació en el mundo de la televisión y de las artes en general, que aún no ha podido ser llenado. Y eso es porque la historia del cine y la televisión nacional no puede entenderse en su completa dimensión sin la presencia de la escritora y actriz, que se determinó a romper el esquema de la “telenovela rosa” siendo pionera en la adaptación de las más grandes obras de la literatura venezolana a la televisión y el cine. Doris Wells es considerada una de las actrices más influentes de la televisión latinoamericana, solo comparable con otra leyenda, la mexicana María Félix.

Esta mujer extraordinaria entendió que los venezolanos somos por naturaleza “faranduleros” y, preocupada por la falta de interés del ciudadano común en la literatura, en las artes; en los fenómenos de lenguaje, en la importancia que tiene cultivar el conocimiento para el crecimiento personal y para fomentar un Estado próspero, decidió echar mano de lo que más atrae a la gente, las telenovelas, y usó este género para dar a conocer la literatura venezolana e incentivar el acercamiento a nuestra tradición literaria.

Su proyecto educativo empezó en 1964, en ese entonces la talentosa actriz fue seleccionada para ser parte del elenco de la telenovela dramática Historia de tres hermanas, con la que se buscaba dar un cambio al tradicional melodrama de amor, allí actuó junto a figuras como Eva Blanco, Eva Moreno, Raúl Amundaray y Guillermo González. Pero Doris mostró una facera desconocida, resultó ser una escritora y guionista extraordinaria y junto al laureado escritor venezolano Salvador Garmendia (1928-2001), emprendió el proyecto que tanto anhelaba, llevar al cine y la televisión las obras maestras de la literatura venezolana, siendo su autor favorito uno de los máximos representantes de la vanguardia latinoamericana, Guillermo Meneses (1911-1978).

La audiencia venezolana no estaba acostumbrada a telenovelas con crítica social y política, mucho menos del mundo de la literatura, el cine nacional tampoco exaltaba a la literatura, se concentraba más en la comedia negra y el cine urbano, pero Doris perseveró hasta lograr que RCTV aprobara su ambicioso proyecto de renovación de las artes venezolanas y crecimiento cultural, e instauró una estética que elevó el nivel de la televisión y el cine de Venezuela, así se llevaron a la televisión obras literarias en las que Doris actuó o participó como guionista, algunas de estas son: Campeones (escribió y actuó), basada en la novela de Guillermo Meneses; Pobre Negro y La Trepadora (actuó y escribió conjuntamente), basada en las novelas de Rómulo Gallegos; las novelas históricas Gómez y Estefanía (actuó en la primera, escribió conjuntamente en la segunda), La hora menguada, de Rómulo Gallegos (actuó y escribió conjuntamente) y la icónica y recordada La fiera; también fue guionista muy activa en la adaptación de Doña Bárbara, de Rómulo Gallegos, protagonizada por Marina Baura. El proyecto de Doris Wells floreció y bajo su batuta, llegó a conocerse como “época dorada” de la televisión venezolana. Pero no solo en el ámbito nacional las reformas de Doris Wells resultaron inspiradoras, al punto que la televisión colombiana intentó sumarse a este proyecto con cadena Caracol. Para 1985, la actriz había consolidado su proyecto y Venezuela estaba situada entre los países más lectores de la región, hoy –lamentablemente– es de los que menos lee. Ese mismo año, Doris Wells hizo historia con su papel más emblemático, “Oriana”, en la película homónima, dirigida por Fina Torres. Su actuación fue aclamada por la crítica mundial, tanto así que cautivó a la siempre exigente audiencia del Festival de Cannes, donde se llevó la “Cámara de Oro”. Pero el 20 de septiembre de 1988, la noticia de su muerte estremeció a los venezolanos e impactó profundamente el mundo de la televisión latinoamericana. Con su muerte, el proyecto que tanto luchó sufrió un declive, al punto que hoy la telenovela nacional es de las peores del mundo y los índices de lectura nos posicionan entre los últimos lugares del continente. ¿Cómo no extrañarla?, ¿cómo no acostumbrarnos a ver cada 20 de septiembre el ‘hashtag’ #DorisWells? Haberla perdido es como haber perdido una preciada posesión. Con su partida la cultura nacional quedó huérfana, pues Doris Wells fue de esas mujeres diferentes; de esas que hacen historia, que sus logros dejan huella y se hacen inmortales en el inconsciente colectivo.

 

Si es de tu interés:

El diario El Nacional publicó en 2009 el libro Doris Wells, con el apoyo de la Fundación Bancaribe, bajo la autoría de la profesora Ocarina Castillo D’ Imperio, quien en 121 páginas, hace un recorrido a través de la vida de la actriz. En 2011, la Biblioteca Talento Venezolano, adscrita a la Biblioteca Nacional, reeditó esta biografía, como un homenaje a la inolvidable intérprete.     

 

© Brenda Márquez

Columna exclusiva para Mujeresdehoy.net

 

Foto: http://www.fotolog.com/kramlodcianuro/38386145/

 

    

Imagen de Llovizna
Brenda Márquez

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